LIBERATE DE TI MISMO. EDITORIAL HIPALAGE 2013

LIBERATE DE TI MISMO. EDITORIAL HIPALAGE 2013

Uno de mis relatos ha sido  seleccionado para formar parte de este libro tras el fallo del jurado. Os animo a leerlo.

LA TREMENDA

                                                                  “Donde hay agua hay misterios.” Y señalaba el pozo.
Cada mañana: ¡Niña, tráeme el pan! Al rato: ¡Niña, tráeme un “Celtas cortos”! 
Porque fumaba y se jactaba de ello a todas horas. Y yo, con mis ocho años, peregrinaba al estanco para traerle su paquetito blando azul y blanco sujetando las  vueltas y esperando no perder ninguna moneda.  
Cuando pretendía escabullirme, ella oía el resbalón de la puerta,  sacaba la cabeza  por la verja y me decía: ¡Perigalla!, ven-te-pa-cá, que te voy a dar una cosilla.
—Luego, abuela. Tengo que irme.  Entonces ella  me gritaba.  
Y yo, ojiplática me acercaba; respetuosa, expectante, y alargaba la mano esperando ver caer cinco duros por los servicios prestados. 
—¡Pero coño, arrímate más, que no te voy a comer! Y me arreaba un pedazo de hostión de alucine.
—Pero abuela, ¿qué pasa? Humillada sentía la sangre latir tras el oído. Y callaba.
—Ya tú sabes, ya tú sabes…  Pero, lo cierto es que yo no tenía ni idea.
 Así de tremenda era. Ahora, con cierta distancia, entiendo que le debo mucho: me  enseñó a escribir y el  sentido injusto de las palabras, la construcción de mapas de encuentros con veredas discrepantes. Sin quererlo, fue el germen de mi creación adulta gracias a los misterios del pozo. “Donde hay agua hay misterios.” Y lo señalaba. Esas y otras muchas cosas me decía para meterme el miedo dentro. Yo me meaba encima. Pero eso ya es otra historia.

 

                                                                                          
MICRO SELECCIONADO PARA EL LIBRO «CACHITOS DE AMOR II»

MICRO SELECCIONADO PARA EL LIBRO «CACHITOS DE AMOR II»

II Concurso de Microrrelato Romántico Acen.
Ante la tristeza de perder el amor, la esperanza de  reencontrarlo  al otro lado.

CAMINO HACIA LA LUZ

Se acabó  el miedo.  21 gramos y una memoria intacta viajan a la velocidad del sonido camino a la luz. En un tiempo lento que no es el que yo recuerdo. He sentido mucho dolor en el tránsito; he levitado hasta morir y he caminado sobre la  escarcha azul. Al otro lado, la verdadera energía y esencia de tu amor. Ya te veo, mi amigo-confidente-amante. Ya te veo. Gracias por esperarme.

 

                                                     
MICROrreLATOS: 1 AL DÍA. Recopilación DIC 2012

MICROrreLATOS: 1 AL DÍA. Recopilación DIC 2012

RAREZAS
De pequeños, Pedro siempre llevaba pegamento encima; era su extraña obsesión porque le gustaba etiquetar con  notas amorosas o indecorosas la espalda de cualquiera.  Le daba un gustirrinín especial ser pillado in fraganti y no podía controlarlo. Con los años sustituyó el pegamento por el celo y finalmente se decantó por la high tech de los post it. Todo comenzó el día de los santos inocentes con el inmaculado muñequito blanco y la frasecita: “ Soy tonto” y ha terminado con algunos episodios muy poco divertidos de  revuelta discotequera y noche de cárcel incluida. Es un problema salir con él. Ni cuándo ni cómo lo hace sigue siendo una incógnita y, evidentemente, todo un arte. Yo ya  he sufrido unos cuantos puñetazos por sus ocurrencias.
Hoy me ha llamado por teléfono. Pedro, tenemos que hablar…creo que tengo un vicio no controlado. No te preocupes, cuenta conmigo, colega. Soy tu amigo.
Lo peor de todo; no tiene solución.  Lleva diciendo esto treinta años.
EL CUADRO
Cuando le conocí tenía la cabeza en los pies, a ras del suelo, rodando como balón al azar de las pataletas ajenas. Al mes tenía la cabeza en su sexo;  todo el día excitado. Transcurrido un mes y medio más comenzaron a entrar en juego los sentimientos y la cabeza ascendió al corazón. Finalmente, a los tres meses, conseguí ponerle la cabeza en su sitio, donde siempre debió estar; sobre los hombros. Y pinté un cuadro titulado “Las etapas del amor”, con cuatro viñetas que simbolizaban al puro estilo de cubismo neo-sucio,¾ mi estilo¾, en perfecta secuencia esta historia. Pero eso sí, utilicé un rojo pasión de fondo mezclado con aceite de linaza, diluyente y suave para dar por terminada esta obra con un barniz protector mate. Al cuarto mes, se lo regalé. No entendió nada.
OTRA MAS
Adivina, adivinanza, me dijo:
Estaba tan borracho que al día siguiente se dio cuenta de que la tipa a la que no entendía la noche anterior seguía sin entenderla por la mañana.
Solución: Era alemana.
Risas.
EL TEMA ESTRELLA
No quería ni hablar del tema  “ Yolanda”.  Había pasado de un extremo a otro en cuestión de tres días y cinco docena de magdalenas. Ni mentar la síntesis existencial en busca de las teorías correctas del amor, la enfermedad, el ego,  la muerte y la vida.  Lejos de ser saludable aquella presencia  era totalmente tóxica. Eso de excavar en uno mismo buscando el itinerario correcto —que no tiene por qué ser un atajo—;  eso de mirar la luz de tu interior—aquí dentro está todo oscuro—; eso de andar por el desfiladero de la esperanza… A mi edad ya no tengo complejo de topo, lo de los Scout ya no me va ni me viene, la brújula de mi vida está guiada por impulsos presentes,  nada de rutas o itinerarios prefijados, no creo que haya más luz que la de fuera, la que viene del sol y de la electricidad, así que, Yolanda… por Dios, haz un favor a la humanidad: cómprate una moto y piérdete.
TAJ MAHAL
India. Taj Mahal. Una vuelta y un deseo: encontrar el amor verdadero.
Adelaida avanzaba descalza en torno al monumental y fastuoso palacio. Rezaba un padrenuestro y apretaba las manos en el interior de los  bolsillos de su pantalón, sin tener muy claro si aquel acto era  terrenal o espiritual.
Miró al cielo,  la luna anaranjada y redonda asomaba entre palmeras. Cómplice le guiñó un ojo. Sonrió. Adelaida era ya una madurita de cuarenta y tantos. Soltera. Descalza y sorteando ratas se santiguó según sus costumbres. Anillo cerrado con éxito. Algo confundida  se sentó en el blanco mármol del  suelo para apreciar el monumento a  cierta distancia y un hombre que acababa de dar la vuelta también, cien pasos detrás de ella, se le acercó para pedirle fuego.
Y era él.
MICROrreLATOS de mi libro: 1 AL DÍA: Recopilación NOV 2012

MICROrreLATOS de mi libro: 1 AL DÍA: Recopilación NOV 2012

 El ciclo de los Gilipollas

La dependienta cobró el periódico y miró a su dueño: Era un perfecto gilipollas.
El hombre del periódico encontró a su vecino cogiendo un helado de la cámara frigorífica del establecimiento  “24 horas abierto” y pensó: Pedazo gilipollas.
El chico de azul marino se enfadó con su hermana, la embarazada de siete meses, cuando ésta le pidió que bajara a comprar un helado justo en el momento más emocionante de la final de la Copa de Europa de Fútbol. Definitivamente: Tía, eres gilipollas.
La embarazada se cruzó con el hijo treinteañero de la vecina aquella misma mañana, que sin querer la empujó y casi la tira por la escalera. Ella le asignó  varios descalificativos, entre ellos, claro está:  Vaya un tipo gilipollas.
Así que el tipo gilipollas conoció (hacía dos semanas) a la dependienta de la tienda y le intentó persuadir para que le acompañara a un pub irlandés próximo a tomarse unas copas. Ella se negó rotundamente indicándole que no era de ese tipo. Y él pensó: Menuda perfecta gilipollas.
PD. Todos somos gilipollas.
El señor Díez
Alberto y yo abortamos nuestro amor hace años. Pero hicimos una promesa. Acordamos vernos en el Mirador de Moraima, a las diez de la noche, del día diez del mes diez del año 2010. Haríamos una reserva a nombre del señor Díez.
Vendrá, lo sé. Cuando llamé para hacer la reserva me confirmaron que ya estaba realizada. Mesa para dos con las mejores vistas.
Hoy es la cita. Ya es la hora. Pulso el timbre, la señorita de recepción me abre. Alberto todavía no ha llegado, pero la sonriente mujercita de belleza subterránea me acompaña para que me acomode en la mesa mientras le espero. Miro hacia la Alhambra… igualita a aquel 26 de septiembre del año 2003, cuando nos conocimos. El miedo en esencia pura me abarca, me oprime el pecho… Ha llegado el momento.
Llaman a la puerta.
Ajustes

 

(…)

 

Habito en mi sitio. Y soy tirana, egoísta y rencorosa. Me confieso ahora, ahora, que todavía tengo voz y puedo. Lo digo alto, claro y  sin arrepentimiento. Porque pequé  y pecaré mil veces más si tengo razones para ello. Y no concibo otra paz si no es la de estar así con uno mismo. Elemental, fundamental  y fundamentada.

 

 

 

Globos de colores

 

Mi hija ha cumplido hoy dieciocho años. He ido a buscar un regalo para ella y aunque sé que mi niña se ha hecho grande ( para mí siempre será “ mi niña” aunque tenga cincuenta años), no he encontrado un regalo mejor que un ramillete con dieciocho globos de colores; para que nunca pierda la emoción, la ternura y la inocencia que todavía habita en ella.
Estoy deseando llegar a casa, dárselos y ver brillar nuestros ojos…

 

Saludos Cordiales

 

Estaba cansada de sus idas y venidas a San Clemente, su pueblo natal en Cuenca. Pero lo que más me cansaba de todo era su constante obsesión por acompañarle para conocer a sus padres. Finalmente accedí. Y tuve que entrar en el cementerio, buscar el pasillo trece y arrodillarme para saludarlos.

 

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